Tuvieron que regresar al bosque, pues un poco más adelante estaba el enorme batallón que había acabado con Seinfieldtown y con Bernard. Creían que lo mejor de volver al bosque era que de nuevo no escasearía la comida. Pero no fue así.
Cada vez encontraban menos animales para comer. Encontraban los cuerpos de animales y de personas descuartizados por todas partes. Incluso encontraron franceses muertos, lo que les decía que aún los buscaban. Comían sólo fruta, lo cual no satisfacía completamente sus necesidades.
-Animales salvajes, ¿que más puede ser?- dijo Ralph mientras recogían su campamento un día.
-Parece lo más lógico- respondió Doug- La pregunta es qué, y porqué no nos lo hemos topado aún.
-Porque no nos quedamos en el mismo lugar- dijo Allan- Pero es cierto, ¿qué podrá ser?
-No hay osos aquí- contestó Ralph- Ellos viven más arriba, en la montaña. Lo único que hay cerca, porque que yo sepa no hay en este bosque son….
-¡Lobos!
7 feroces lobos avanzaban lenta y amenazadoramente hacia ellos. Sacaban sus colmillos y rugían sin parar. Eran enormes, negros, y daban horror.
Ralph los amenazó con su escopeta, pero cuando iba a disparar se encasquilló. La guardó rapidamente, y gritó:
-¡CORRAN!
Los tres chicos comenzaron a correr despavoridos hacia la nada. Ralph propuso mientras corrían que les lanzaran sus cuchillos y aceptaron. Afortunadamente, dieron en el blanco tanto Allan como Ralph.
Pero como casi siempre ocurría, Doug se había doblegado por el pánico, y nada le salía bien. Aún había 5 lobos feroces, que, aunque habían retrocedido un momento tras el ataque, habían vuelto a las andadas.
-¡Ralph, te molestaría disparar!- dijo Allan.
-¡Eso intento,- contestó- pero no se puede!
-¡Claro!- dijo deteniéndose Doug- Tenemos las pistolas que encontramos en casa de Bernard.
-Agáchate- gritó Allan abalanzándose sobre Doug en el momento en que uno de los animales saltó sobre el.- Vamos por ellos.
Allan y Doug corrieron hacia donde habían dejado las cosas para tomar sus pistolas de sus mochilas.
-Aquí las tengo- dijo Doug dándole una pistola a Allan, quien imediatamente disparó tres veces, matando a un lobo de dos tiros, e hiriendo a otro de uno.
Otro se arrojaba por la espalda a Ralph y con una espectacular pero nerviosa puntería, le dio en la cabeza a ese.
Allan echó a correr para llegar hasta donde estaban los primeros lobos muertos, pues no habían ido por los cuchillos con los que los habían matado.
De repente, un lobo más le salió al encuentro a Allan. Éste retocedió, cuando Ralph, que había lograda hacer que su escopeta funcionara, gritó: ¡Abajo Allan!. Acto seguido, le disparó al lobo.
Cuando estaba a punto de llegar, un lobo más se arrojó sobre Allan. El chico gritaba, mientras forcejeaba para quitarse de encima al inmenso animal.
Allan tomó del suelo una roca para golpear al lobo, pero antes de poder siquiera dar el primer golpe, fue mordido por el animal.
Allan soltó un grito de dolor, cuando se oyó un disparo. Doug había matado al lobo.
Allan se quitó de encima el cuerpo del animal con su brazo intacto. Doug lo ayudó a levantarse y le vió la herida.
Asustado, el único lobo sobreviviente, el cual estaba herido, huyó. Ralph lo vió pero pensó que la herida de Allan era más importante.
Allan tenía marcados cuatro colmillos en el brazo izquierdo. La herida sangraba mucho, y tanto Doug como Allan estaban pálidos (Allan por la sangre y el dolor, Doug por el miedo).
-Hay que quemar la herida- dijo Ralph, a lo que Allan soltó una mirada de rotunda negación- Mira, en necesario. Para que, si el lobo tenía rabia, no se te transmita.
-Tiene razón Allan- dijo Doug asintiendo con la cabeza- Mejor un poco de dolor ahora, que te mueras de rabia luego.
-¡Un poco de dolor!- soltó Allan, un poco molesto- ¿Sabes lo que duele quemar una herida?
-Tranquilo, yo solo quería apoyar- dijo Doug, un poco avergonzado.
-Ya cálmense- dijo Ralph- Dame tu brazo Allan.
Allan hizo su brazo hacia adelante, cuando Ralph sacó un fósforo, lo frotó en el suelo hasta que prendió y con él, quemó la herida de Allan.
Allan no pudo contener las lágrimas por el dolor. Cuando Ralph terminó, Allan tenía una brillante quemadura y 4 cicatrices bajo ella.
-Jeje- dijo Allan esbozando una pequeña sonrisa, mientras un poco de color regresaba a su rostro-¿Se enterarán los del pueblo de todo lo que hemos vivido?
Se levantaron para terminar de guardar sus pertenencias y se marcharon hacia otra salida del bosque.
***
El encuentro con los lobos un par de días antes había dejado tanto a Allan como a Doug muy asustados. Lógicamente el más asustado era Allan debido a la mordida que le propinara un lobo hacia 4 días, y que aún no sanaba por completo.
El quinto día encontraron una pequeña mochila. Ralph y Doug decidieron revisarla.
-Cuidado- les advirtió Allan- Puede haber algo peligroso dentro.
Al revisarla encontraron una gran cantidad de comida. Doug tomó un trozo de pan y se lo llevó a la boca.
-No creo que el pan sea peligroso
-Suelten la mochila y dejen la comida ahí- dijo un chico alto de cabello crespo y corto.
Doug soltó el pan y se levantó alejándose de la mochila. Sin embargo Ralph parecía haber reconocido a ese chico.
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