8° Lobos

Posted Abril 12, 2008 by Pepe
Categories: Capítulos

Tuvieron que regresar al bosque, pues un poco más adelante estaba el enorme batallón que había acabado con Seinfieldtown y con Bernard. Creían que lo mejor de volver al bosque era que de nuevo no escasearía la comida. Pero no fue así.

Cada vez encontraban menos animales para comer. Encontraban los cuerpos de animales y de personas descuartizados por todas partes. Incluso encontraron franceses muertos, lo que les decía que aún los buscaban.  Comían sólo fruta, lo cual no satisfacía completamente sus necesidades.

 -Animales salvajes, ¿que más puede ser?- dijo Ralph mientras recogían su campamento un día.

 -Parece lo más lógico- respondió Doug- La pregunta es qué, y porqué no nos lo hemos topado aún.

 -Porque no nos quedamos en el mismo lugar- dijo Allan- Pero es cierto, ¿qué podrá ser?

 -No hay osos aquí- contestó Ralph- Ellos viven más arriba, en la montaña. Lo único que hay cerca, porque que yo sepa no hay en este bosque son….

 -¡Lobos!

7 feroces lobos avanzaban lenta y amenazadoramente hacia ellos. Sacaban sus colmillos y rugían sin parar. Eran enormes, negros, y daban horror.

Ralph los amenazó con su escopeta, pero cuando iba a disparar se encasquilló. La guardó rapidamente, y gritó:

 -¡CORRAN!

Los tres chicos comenzaron a correr despavoridos hacia la nada. Ralph propuso mientras corrían que les lanzaran sus cuchillos y aceptaron. Afortunadamente, dieron en el blanco tanto Allan como Ralph.

Pero como casi siempre ocurría, Doug se había doblegado por el pánico, y nada le salía bien. Aún había 5 lobos feroces, que, aunque habían retrocedido un momento tras el ataque, habían vuelto a las andadas.

 -¡Ralph, te molestaría disparar!- dijo Allan.

 -¡Eso intento,- contestó- pero no se puede!

 -¡Claro!- dijo deteniéndose Doug- Tenemos las pistolas que encontramos en casa de Bernard.

 -Agáchate- gritó Allan abalanzándose sobre Doug en el momento en que uno de los animales saltó sobre el.- Vamos por ellos.

Allan y Doug corrieron hacia donde habían dejado las cosas para tomar sus pistolas de sus mochilas.

 -Aquí las tengo- dijo Doug dándole una pistola a Allan, quien imediatamente disparó tres veces, matando a un lobo de dos tiros, e hiriendo a otro de uno.

Otro se arrojaba por la espalda a Ralph y con una espectacular pero nerviosa puntería, le dio en la cabeza a ese.

Allan echó a correr para llegar hasta donde estaban los primeros lobos muertos, pues no habían ido por los cuchillos con los que los habían matado.

De repente, un lobo más le salió al encuentro a Allan. Éste retocedió, cuando Ralph, que había lograda hacer que su escopeta funcionara, gritó: ¡Abajo Allan!. Acto seguido, le disparó al lobo.

Cuando estaba a punto de llegar, un lobo más se arrojó sobre Allan. El chico gritaba, mientras forcejeaba para quitarse de encima al inmenso animal.

Allan tomó del suelo una roca para golpear al lobo, pero antes de poder siquiera dar el primer golpe, fue mordido por el animal.

Allan soltó un grito de dolor, cuando se oyó un disparo. Doug había matado al lobo.

Allan se quitó de encima el cuerpo del animal con su brazo intacto. Doug lo ayudó a levantarse y le vió la herida.

Asustado, el único lobo sobreviviente, el cual estaba herido, huyó. Ralph lo vió pero pensó que la herida de Allan era más importante.

Allan tenía marcados cuatro colmillos en el brazo izquierdo. La herida sangraba mucho, y tanto Doug como Allan estaban pálidos (Allan por la sangre y el dolor, Doug por el miedo).

 -Hay que quemar la herida- dijo Ralph, a lo que Allan soltó una mirada de rotunda negación- Mira, en necesario. Para que, si el lobo tenía rabia, no se te transmita.

 -Tiene razón Allan- dijo Doug asintiendo con la cabeza- Mejor un poco de dolor ahora, que te mueras de rabia luego.

 -¡Un poco de dolor!- soltó Allan, un poco molesto- ¿Sabes lo que duele quemar una herida?

 -Tranquilo, yo solo quería apoyar- dijo Doug, un poco avergonzado.

 -Ya cálmense- dijo Ralph- Dame tu brazo Allan.

Allan hizo su brazo hacia adelante, cuando Ralph sacó un fósforo, lo frotó en el suelo hasta que prendió y con él, quemó la herida de Allan.

Allan no pudo contener las lágrimas por el dolor. Cuando Ralph terminó, Allan tenía una brillante quemadura y 4  cicatrices bajo ella.

 -Jeje- dijo Allan esbozando una pequeña sonrisa, mientras un poco de color regresaba a su rostro-¿Se enterarán los del pueblo de todo lo que hemos vivido?

Se levantaron para terminar de guardar sus pertenencias y se marcharon hacia otra salida del bosque.

                                                                          ***

El encuentro con los lobos un par de días antes había dejado tanto a Allan como a Doug muy asustados. Lógicamente el más asustado era Allan debido a la mordida que le propinara un lobo hacia 4 días, y que aún no sanaba por completo.

El quinto día encontraron una pequeña mochila. Ralph y Doug decidieron revisarla.

-Cuidado- les advirtió Allan- Puede haber algo peligroso dentro. 

Al revisarla encontraron una gran cantidad de comida. Doug tomó un trozo de pan y se lo llevó a la boca.

 -No creo que el pan sea peligroso

 -Suelten la mochila y dejen la comida ahí- dijo un chico alto de cabello crespo y corto.

Doug soltó el pan y se levantó alejándose de la mochila. Sin embargo Ralph parecía haber reconocido a ese chico.

7° Un funeral para Bernard

Posted Marzo 14, 2008 by Pepe
Categories: Capítulos

Allan cargó sobre sus brazos el cadáver de Bernard. Lo llevó hacia los otros y se dió cuenta de que Doug miraba a el pequeño con profunda tristeza, mucha más que la que se le veía a él o a Ralph.

 -Debemos enterrarlo- dijo Allan.- No podemos dejarlo simplemente aquí.

 -Hecho- contestó Ralph.- Pero no aquí. Debemos encontar un buen lugar. Mientras tanto tendremos que llevarlo con nosotros hasta encontar un buen lugar.

 -De acuerdo- dijo Doug- Pero hay que encontrar aquí algo para cubrirnos, y algo para comer.

Habían salido ya de aquél bosque en el que tanto habían vivido, y al salir, habían perdido su fuente inagotable de alimento. Debían encontrar comida y cobertores en lo que había sido la bella ciudad de Seinfieldtown.

Caminaron entre las destruidas casas de madera algunas, y de piedra otras, buscando cualquier tipo de ropa, y de alimento.

Consiguieron mucha ropa vieja que estaba abandonada en el pueblo, así como unos cobertores. Pero lo que les urgía en el momento era la comida, pues se les había acabado.

Encontraron fruta, y en lo que parecía haber sido la vieja casa de Bernard (pues dentro estaba el cadáver de su padre) encontraron agua, carne, y lo más importante que habían hallado hasta el momento: 2 revólvers cargados, y un frasco con pólvora.

Decidieron que serían Allan y Doug quienes los conservaran, pues Ralph tenía la escopeta.

Dentro de la casa, ordenaron tanto la mesa como las sillas, y se sentaron a comer un poco de lo que habían encontrado. Allí durmieron, y a la mañana siguiente, decidieron continuar con el camino.

Descubrieron en el mapa que cerca de donde estaban había otro bosque más, y pensaron que era de buena suerte, pues pasando ese bosque, había un desierto.

Habían tomado unos recipientes de la casa de Bernard donde guardaron toda el agua que encontraron y que debían de ser unos 4 litros.

Les faltaban unos 70 metros para llegar a el bosque, cuando descubrieron un lugar muy bueno para acampar.

Montaron las tiendas y se echaron en ellas para comenzar a comer. Aún traían el pequeño cadáver de Bernard, que les daba espíritu para seguir con su camino.

A la mañana siguiente comenzaron a hablar de el entierro de pobre chico.

 -Yo creo que debería ser aquí- dijo Doug.

 -Sí- coincidió Allan- Tal vez no haya oportunidad después.

 -Primero hay que elegir un buen lugar.

 -Sí. Que tal… Allí, donde está saliendo el arbol aquél.

 -Creo que es una buena idea.

Buscaron unos palos grandes y gruesos, y se dispusieron a comenzar a cavar la tumba de el pobre de Bernard.

Estuvieron cerca de 2 horas cavando, hasta que decidieron que ya era lo suficicente mente hondo.

Pusieron una manta en el fondo de la tumba y, lentamente, deslizaron el cadáver de Bernard hasta que quedó bien acomodado. Luego se levantaron y estuvieron un momento en silencio.

Después comenzaron a cubrir el cuerpo de Bernard con la tierra hasta que todo quedó completamente cubierto.

Tomaron una piedra cada uno, y con sus puñales marcaron así: Doug dibujó una cruz en su piedra. Allan escribió Bernard en la suya. Y Ralph escribió los números 1963.

Luego las colocaron sobre la tumba, y se levantaron. Decidieron quedarse una noche más en ese lugar.

Al día siguiente recogieron sus cosas, fueron 5 minutos a la tumba de Bernard, y finalmente, marcharon.

6° Seifieltown

Posted Marzo 11, 2008 by Pepe
Categories: Capítulos

Ya era tiempo para que el invierno comenzara. Ya había nevadas. Allan, Doug, y Ralph pronto necesitarían abrigos.

 -Hay que llegar al pueblo más cercano- dijo Doug.

 -El pueblo que nos queda más cerca es Seinfieldtown- respondió Allan consultanto el mapa- También ahí debe haber agua, porque se nos está agotando.

Les faltaban sólo 200 metros para llegar al pueblo. Todos estaban muy cansados y decidieron por una noche, que nadie haría guardia y todos dormirían.

Montaron su tienda en un lugar que les pareció seguro, pues pusieron la tienda sobre un pedazo de tierra sin nieve.

                                                                  *** 

Aproximadamente a la media noche se oyeron unos salvajes y terribles ruidos. Se oían gritos, chillidos, y carcajadas dementes.

 Eso sólo podía significar una cosa:

 -Vamos, debemos ayudarles- dijo desesperado Doug mientras tomaba sus armas y se preparaba para luchar. Cuando ya se iba a echar a correr, Ralph lo detuvo.

 -¡No! ¡Seinfieldtown está condenado! Yo también quiero ir a ayudar, pero si vamos nos capturarán y matarán.

                                                                 ***

Estuvieron al pendiente de todo lo que sucedia durante horas, hasta que los ruidos dejaron de oírse. Sólo se oían los cascos de caballos alejándose.

Aún no confiaban en salir de su tienda, exepto Doug que quería ir a ayudar. Decidieron por fin salir. Lo guardaron todo, y comenzaron a caminar. Tardaron 10 minutos en llegar y cuando llegaron no pudieron contener su asombro.

Todo el pueblo estaba completamente en ruinas. Las casas estaban derribadas. Había cadáveres por todas partes. Sentían miedo.

 -Auxilio- dijo una débil y temblorosa voz.

 -Debe de haber alguien por aquí- dijo Ralph- Miren, por aquí.

 -Oh, por Dios.

Frente a ellos había un niño de no más de 11 años. Estaba tendido sobre el suelo, y llevaba una herida en el abdomen. Jadeaba. No podía respirar mucho.

 -Ayúdenme, por favor- dijo en tono suplicante.

 -¿Qué sucedió aquí?- preguntó Allan.

 -Franceses- respondió- Vinieron y han destruido todo. Se llevaron a las mujeres. Incluyendo a mi madre. Mataron a todos los demás.

 -¿A tú padre también?

 -Sí- dijo, y acto seguido señaló el cadáver de un hombre. Era alto y bien parecido. Tenía dos heridas profundas de bala. Una en el pecho y otra en la cabeza.

 -¿Cómo te llamas?- preguntó Ralph.

 -Bernard. 

-¿Estás bien?- le preguntó Allan a el pequeño.

 -No. Pronto moriré. Lo sé- a Allan le pareció que lo aceptaba muy bien para la edad que tenía- No te sorprendas- le dijo a Allan al ver su sorpresa- Mi padre era soldado, pero no estaba en la guerra porque pidió quedarse conmigo, puesto que mamá está enferma.

 ”En vez de eso, lo asignaron como protector de el pueblo. Me cuidó hasta el último momento de su vida. Pero no lo logró. ¿Adónde van ustedes?

 -Buscamos a el ejército para unirnos y rescatar a nuestra madre- respondió Doug, con mirada de tristeza por ese pobre chico.

 -Ya sé que no los conozco, pero ¿podrían hacerme un favor?

 -Claro- dijo Allan levantándolo un poco. Bernard hizo una mueca de dolor.

 -Sálven a mi madre.

Habiendo dicho esto, Bernard movió un poco la cabeza, sus ojos dejaron de mirar, y ahí, en su destruido pueblo, murió.

5° Un encuentro con 3 enemigos

Posted Marzo 8, 2008 by Pepe
Categories: Capítulos

Después de que los chicos perdonaron a Ralph, él les contaba cosas de su niñez. Hablaban siempre durante el camino para poder salir de aquél bosque en el que tanto habían pasado. Les había contado de sus amigos, sus enemigos, y lo que había vivido siendo más joven.

De sus conocidos les contó de la que había sido su mejor amiga durante 10 años

 -Su nombre era Erica Adams- les contó- Era mi mejor amiga, pero la verdad me gustaba mucho, aunque no se que fue ni de ella, ni de su vida. Lo último que supe de ella y la última vez que la vi fue durante la evacuación del pueblo.

 -¿Cómo?

 -Ella logró escapar de el ataque- respondió Ralph con tranquilidad.

 -¿Te gustaba?

 -Sí. Desde que la conocí, pero no sabía que me diría.

 -Que tonto eres por no decirle nada- dijo Allan.

 -¿A tí no te gustaba ninguna chica?- le praguntó burlonamente Ralph.

 -Sí- Doug se había adelantado a responder por él-. Ella vivía en nuestro pueblo. Y no digas que no te gustaba Allan.

 -¿Y tú le dijiste algo?

 -No- contestó Allan en voz baja, y añadió mirando a Ralph- De acuerdo, los dos somos unos tontos. Ella debe estar con todos los otros.

 -No lo creo- dijo Ralph.

 -¿Por qué?- preguntó sorprendido Doug.

  -A veces los franceses  entregan rehenes para que les devuelvan a los suyos- contestó- y a las primeras personas que entregan es a las niñas.

 -¡Genial!

 -¿Como cuántas niñas había en su pueblo?

 -Como 10- respondió Allan- Igual chicos había como 10 incluyéndonos. Nuestro pueblo era muy pequeño. Había como 35 habitantes.

Siguieron caminando durante otras 2 horas hasta que se agotaron y decidiron cenar. Encontraron un espacio entre un par de árboles y crearon una especie de guarida. Tenía una semana que hacían especies de guaridas para protegerse, pero que no fueran muy evidentes. Cada noche alguien montaba guardia con la escopeta de Ralph.

                                                              ***

Esa noche era el turno de Doug de hacer la guardia, cosa que no le agradaba mucho a los otros 2, porque Doug era muy nervioso. Habían tenido un encuentro con un francés que inmovilizo a Ralph- porque creía que los chicos no eran peligrosos- y Allan había logrado tomar su cuchillo y había asesinado a el francés. Pero eso era algo que Doug no se atrevía a hacer.

Ralph les había dicho una vez: -Maten si es necesario, ellos no tendrán compasión por ustedes.

Durante su guardia Doug estaba entretenido comiendo una manzana cuando vio que se movían los arbustos que estaban a 3 metros de él. Apuntó con su linterna y los movivientos desaparecieron.

Acto seguido detrás de él aparecieron 2 soldados franceses que tomaron tanto a Ralph como a Allan por el cuello apuntándolos con unos pequeños revólvers. Frente a Doug apareció el Soldado que se veía más temible

 -Suelta esa arma chico- dijo en tono autoritario- Si la sueltas dejaremos ir a tus amigos.

Allan y Ralph forcejeaban para liberarse de sus apresadores, pero les apuntaron al cuello con las armas y se pusieron quietos.

 -¡No la sueltes Doug!- gritó Allan- ¡Miente! ¡Quiere que la sueltes para poder apresarte!

 -¡Tiene razón Doug! -gritó Ralph- ¡Piensa, nos buscan a los tres para arrestarnos! ¡Mátalo!

 -No tienes agallas chico- dijo en voz baja el francés- Tú mismo sabes que no lo harás.

Doug estaba de pie y retocediendo.

 -¡Mátalo! ¡Mátalo Doug!

 -¡Ahora! ¡Ya!

Doug estaba a punto de soltar lágrimas: estaba claro que no quería jalar el gatillo de esa escopeta. Allan estaba a punto de gritar algo, pero el francés que lo sujetaba lo golpeó con su arma.

Eso fue suficiente para Doug: disparó en el pecho al hombre que tenía enfrente. Allan y Ralph aprovecharon para soltarse y derribar a sus apresores. Sacaron sus cuchillos y los apuñalaron con ellos.

Doug se había desplomado en el suelo, estaba hincado y llorando.

 -¿Qué tienes?- le preguntó Allan.

 -No lo sé. Me siento mal por esto.

 -No te sientas así. Ellos te habrían matado de no haberlo hecho tú primero- le dijo Ralph.

 -Tranquilo. Vámonos de aquí.

Recogieron sus cosas y se levantaron para marcharse de ahí.  

Disculpen

Posted Marzo 1, 2008 by Pepe
Categories: General

Ya sé que se suponía que hoy aparecía en capitulo 5° del libro. Tuve un par de problemas y el capítulo no va a poder ser publicado hasta mañana sábado o el domingo.

Lo lamento mucho y espero que esto no haga que dejen de leerlo.

4° La historia de Ralph

Posted Febrero 27, 2008 by Pepe
Categories: Capítulos

A pesar de la traición que acababan de vivir los chicos, pensaron que lo mejor que podían hacer sería continuar con su camino.

Doug se sentía muy afligido por lo que había hecho Ralph, porque para el pequeño, Ralph era como un hermano mayor, y se sentía muy mal por todo.

 -No puedo creer que nos hiciera esto.

 -Te dije que aún no podíamos confiar en él.

 -Pero no creí que fuera capaz de hacernos esto.

 -Mejor hay que seguir, y olvidarnos de él.

Los chicos sabían que hacer su viaje solos podía costarles la vida, pero aún así decidieron seguir, puesto que querían llegar a su destino, porque amaban mucho a su madre, como para dejar que le pasara algo.

Además Allan pensaba que estaban más protegidos que cuando abandonaron el pueblo, pues aún tenían las armas que había hecho Ralph, y cada vez que se detenían recogían aún más piedras, que, si bien no eran la mejor arma, podían usarlas para atacar o defenderse de lejos.

                                                           ***

Les faltaba muy poco a los chicos para poder salir de aquél bosque tan espeso. Esto a la vez los alegraba, porque al fin podrían disfrutar de la luz y el calor del sol directo, y los entristecía, porque el bosque era una buena fuente de alimentos y armas, además de que fuera del bosque era mucho más fácil que los atraparan.

No habían vuelto a ver a Ralph desde el día del ataque en el que los había traicionado. Allan no sabía como sentirse por eso. Se sentía mal por la forma en la que le había gritado a Ralph, y a la vez se sentía bien haberlo hecho.

No fue sino hasta 2 días después de lo sucedido que lo volvieron a ver. Y ahogaron un grito cuando lo vieron.

Allan y Doug caminaban por un pequeño sendero, cuando ante ellos llegó corriendo Ralph. Estaba sucio, y tenía manchas de sangre por todas partes. Parecía que lo habían atacado y golpeado salvajemente.

 -Hola chicos- les dijo con una sonrisa frustrada.

 -Hola traidor- dijo fríamente Allan como toda respuesta al saludo.

 -Entiendan chicos, yo no quería hacerlo pero…..

 -Crees que somos estúpidos ¿verdad?- dijo esta vez Doug, para sorpresa de Allan- Pues una noticia. ¡El único estúpido aquí eres tú! No queremos que nos vuelvas a molestar.

 -Si así lo quieren por lo que he hecho lo haré. Sólo les pido un favor.

 -¿Qué?

 -Que me dejen explicarles lo que pasó ese día. Si después de esto no me quieren volver a ver no hay problema. pero ustedes tienen que saber porqué los iba a entregar aquél día.

 -De acuerdo.

 -Los dos chicos con los que los atrapé eran amigos míos desde la infancia. Lo mismo que le pasó a su aldea, le pasó a la mía, hace 1 año. Pero en mi aldea mataron a todos excepto a los mayores de 14 años, pero menores de 18. A todos los que estábamos ahí nos obligaron a trabajar en el ejército francés, atacando en ciudades. Nos amenazaban de muerte, y mataron a muchos chicos que se resistían.

 ”Ahora bien, después de que ustedes dos escaparon nos ordenaron a Austin, Chase y a mí atraparlos y matarlos en cuanto fuera posible. Pero ¿saben porqué no dejé que les hicieran daño? Porque los aprecio mucho a los dos. Pero era imposible huir con ésos dos vivos. Maté a mis 2 mejores amigos para salvarles la vida. Porque me gustaría que ustedes fueran mis nuevos 2 mejores amigos.

Allan pensaba en qué decirle a Ralph, pero antes de que pudiera decir algo Doug se adelantó.

 -¿Y por qué estás así herido?

 -Porque me intentaron atrapar por traición, y terminaron tratando de asesinarme. Pero tuve suerte de salir con vida.

Allan no sabía si aceptarlo o no. Pero terminó pensando que en realidad era un buen amigo.

 -¿De verdad quieres acompañarnos?- le preguntó

 -Sí. No quiero que les pase lo mismo que a mí.

  -De acuerdo. Pero sólo por que me caes bien- dijo Allan sonriendo.

Ralph le sonrió a los chicos, y por fin Allan confió en él. Pero creía que aún ocultaba algo.

3° De vigilancia

Posted Febrero 22, 2008 by Pepe
Categories: Capítulos

Allan y Doug habían decidido vigilar de cerca al nuevo chico que acababan de conocer-Ralph-, puesto que aún no les inspiraba mucha confianza.

Habían conocido a Ralph durante un encuentro no muy ameno con un par de soldados del ejército Francés. Ralph los había salvado de este par, matando a uno, e hiriéndo a otro, logrando así, que pudieran escapar.

Aunque trataron de seguirlo, por momentos parcía que desaparecía por completo. Simplemente no lo podían encontrar.

Al segundo día de haber escapado de la muerte segura, Doug le dijo a Allan:

 -Amigo, creo que Ralph en verdad no tiene malas intenciones.

 -Eso me ha parecido también- le respondió asintiendo Allan- Pero creo que deberíamos seguir vigilando, por si acaso. Además aún tengo una duda. ¿Adónde va cuando desaparece por completo?

Eso era algo que ambos chicos se cuestionaban mucho, pues aún no descubrian adónde iba Ralph cuando se esfumaba.

La verdad era que tanto Allan como Doug se llevaban muy bien con Ralph, porque éste era amable y gracioso, y además era como un hermano mayor. Sin embargo Allan pensaba que podría estar fingiendo para ganarse su amistad.

Ralph incluso les había hecho unas armas mucho mejores a las primeras que ellos habían hecho, y les había dicho que, en caso de quetuvieran que enfrentarse a un enemigo, no dudaran en matar, puesto que los otros seguramente harían lo mismo.

Doug le insistía a Allan que Ralph parecía ser bastante confiable, pero Allan no pensaba que podía dejar de ser un peligro.

Doug quería mucho a Ralph, puesto que con él, podía hablar de lo que era no tener padres naturales, debido a que los padres de él habían muerto durante un ataque Francés a su pueblo.

                                                               ***

La sexta mañana después de haber salido del pueblo, Allan y Doug se despertaron, y no les extrañó que no estuviera Ralph. Lo que se les hizo extraño era que faltaba su escopeta. Y cuando menos lo esperaban…. se escucharon tres armas caráandose.

Tres chicos los estaban rodeando y apuntándoles. A dos no los conocían, pero el tercero era….

 -¡RALPH!- gritó angustiado Doug- ¿Que es lo que haces?

 -Lo siento chicos,- le contestó el muchacho- pero ellos me obligaron. 

 -¡No!- dijo Doug a punto de llorar de exasperación- Tú no harías esto.

 -Lo lamento….

 -¡Ralph- dijo uno de los otros dos muchachos- haz esto de una vez o lo hago yo!

 -Alto Austin- le dijo Ralph al muchacho.

 -¡¡Bah!!

Austin apuntó a Doug con su arma y ¡BUM! Austin cayó al suelo gravemente herido por Ralph. Rápidamente el otro muchacho apuntó a Ralph, pero ambos chicos le arrojaron una piedra cada uno, con tan buen tino que le dieron ambas en la cabeza. Este muchacho cayó al suelo y Ralph le disparó, matándolo.

Después, Ralph fue al lugar donde estaba herido Austin, y le dijo:

-¿Qué haces?-dijo Austin- Teníamos que matarlos. 

-Te dije que te detuvieras imbécil- y le disparó en la cabeza.

                                                               *** 

Ralph miró a los chicos y Allan le gritó:

 -¡Yo sabía que no podíamos confiar en ti, maldito infeliz! ¡Tú nos querías entregar!

 -No creí que fueras capaz de hacer esto Ralph- le dijo sollozando Doug- Yo te apreciaba.

 -Alto chicos. Esperen- dijo Ralph- Déjenme explicarles. Tan sólo yo…..

 -Cállate- le respondió fríamente Allan- Tú no necesitas decir, ni explicar nada más. Aléjate de nosotros.

  -

2° Con la ayuda de Ralph

Posted Febrero 19, 2008 by Pepe
Categories: Capítulos

Allan y Doug entraron a un espeso bosque al bajar de la montaña, pues pensaban que era dificil que los encontraran ahí. Dentro del bosque pasaron la noche. Encontraron un buen espacio para poner sus cobertores y poder dormir.

A la mañana siguiente decidieron que necesitaban por lo menos un arma para lograr sobrevivir, así que buscaron un palo fuerte, y lograron (después de mucho esfuerzo)partirlo en dos. Encontraron varias rocas, y comenzaron a tallar las 2 que más les gustaron para afilarlas.

 -Necesitaremos una soga- dijo Doug.

 -Creo que mamá nos echó una a cada uno.- le respondió Allan- Revisa en tu mochila.

Encontraron que sí les había enviado una soga. Le cortaron un par de trozos pequeños y los usaron para amarrar las piedras a los palos, y armaron dos cuchillos.

Guardaron la soga, las piedras y un par de palos más en sus mochilas, y se levantaron para seguir con su camino. Allan sacó el mapa y dijo:

 -Hay que atravesar todo el bosque para poder llegar al pueblo más cercano.

 -¿¡Tanto!?- preguntó Doug- ¿No te parece que es demasiado?

 -No- le respondió Allan- Debemos salir cuanto antes de este bosque, porque aquí sería muy fácil que nos atrapen.

 -De acuerdo. Sigamos.

   

                                                             *** 

Decidieron llevar una roca fuerte en la mano todo el camino. Caminaron durante una hora más hasta que ambos se agotaron y decidieron comer. Pero, apenas se habían sentado les salieron al encuentro portando unas escopetas, así como un traje de soldado.

 -¡Son franceses!- le dijo Doug a Allan en voz baja, y con pánico en la voz- ¡Nos van a acabar aquí!

Los soldados les apuntaban con sus armas, y parecía que estaban a punto de dispararles cuando, se movieron las hojas del árbol que estaba detrás de los soldados. Ellos se dieron la vuelta, y los chicos aprovecharon para golpearlos con sus rocas. Ellos cayeron al suelo y los chicos tomaron sus armas y las echaron detrás de un arbusto.

Acto seguido apareció ante ellos un sujeto. No parecía muy mayor, sino que parecía tener aproximadamente 16 años. Era alto y parecía fuerte, pero no muy musculoso. Traía un traje de soldado inglés algo roto.

De pronto uno de los franceses se levantó rápidamente y tomó a Allan como su rehén. Lo sujetaba del cuello y amenazaba con rompérselo. El joven que se había dejado caer frente a ellos rápidamente corrió en ayuda de Allan. Sujetó al Francés del traje por la espalda, y comenzó a doblarle el brazo. Se sacó una pistola que llevaba atada en su cinturón y golpeó al Francés en el cuello, noqueándolo.

El soldado cayó al suelo, desmayado, cuando el otro se levantó (tras el ataque de los chicos con las rocas) . Corrió a atacar al joven, y éste sacó un pequeño cuchillo que le clavó en el estómago a su atacante.

En Francés cayó al suelo, y murió. Los chicos y el joven miraban a el muerto, cuando voltearon a verse. El muchacho sonrió y les dijo:

 -Hola-

                 

                                                           ***

 -Entonces ¿quién eres?- preguntó Doug al muchacho.

 - Me llamo Ralph Martin. Soy soldado. Me mandaron a ayudar a las ciudades aparte de la guerra junto a muchos otros. Pero en un ataque, casi todos mis compañeros murieron. Los que quedamos nos dispersamos. Los vi esta mañana, y pensé que necesitarían ayuda. Ahora, bien tienen que estar siempre alerta, pues el lugar está lleno de el enemigo.

Meditandolo por un momento, Doug le preguntó.

 -¿Nos acompañarías en nuestro viaje? Estamos buscando a todo el ejército para poder rescatar a nuestra madre que fue capturada junto con nuestro pueblo.

 -Me gustaría mucho. Pero una cosa. ¿Tendrán un poco de comida?, porque me muero de hambre.

Los tres soltaron carcajadas. Sin embargo, Allan aún no sabía si confiar en ese chico. 

Durante la noche le dijo a Doug que aún no confiaba en Ralph.

 -Tranquilízate- le contestó Doug- Lo vigilaremos durante un tiempo para ver si es de fiar, porque a mí también me levanta sospechas.

 -De acuerdo.

1° El Inicio

Posted Febrero 16, 2008 by Pepe
Categories: Capítulos

Allan Cooper es un chico inglés de 13 años. No es ni muy alto ni muy bajo. Tiene el cabello color castaño oscuro, que le gusta llevar hasta la nuca, y que lleva siempre desordenado. Allan es un chico muy listo para su edad. Vive en un pequeño pueblo a las afueras de Bristol, en Inglaterra, con su madre, cuyo nombre es Donna. Allan vive con el peso de una guerra entre Francia e Inglaterra, y la sufre de una de las maneras más fuertes: cuando Allan tenía 6 años, su padre tuvo que marchar a la batalla, y tenían 7 años sin saber nada de él.

El mejor amigo de Allan, Douglas- a quien llaman Doug- Clapton, vive con él y su madre, puesto que los padres de Doug, quienes eran soldados, y se habían conocido en el ejército fallecieron durante la guerra, al ser llamados a la batalla. Doug es un poco más alto que Allan y lleva en desordenado pelo bajo una gorra-bombín que le dió su padre.

Allan aún no pierde la esperanza de que su padre esté vivo, porque mientras a Doug le comunicaron que sus padres habían muerto, a Allan no le han dicho lo mismo de su padre.

Donna quiere a Doug como a un auténtico hijo, y Doug quiere a Donna como su auténtica madre.

Una tarde soleada, Allan y Doug fueron a dar un paseo por el lago, cuando a lo lejos vieron que un campesino, llamado Henry Smith, que vivía a las afueras del pueblo, corría hacia él. A pesar de que estaba muy lejos, Allan y Doug notaron que se veía asustado. Allan y Doug se escondieron entre unos arbustos.

De pronto, se oyó un disparo, y el campesino Smith se desplomó en el suelo. Doug iba a gritar, pero Allan le tapó la boca.

 -Cállate- le dijo- si nos atrapan nos capturarán o nos matarán. Estoy seguro de que son franceses

 -Vamos a decirle a mamá- dijo Doug.

 -Sí, corre.

Allan y Doug consideraron que los franceses aún estaban muy lejos como para alcanzarlos o siquiere verlos, pues ellos tampoco los habían visto, sólo vieron como asesinaron a Henry Smith. A pesar de esto, se mantenían corriendo de la forma más sigilosa posible.

Al llegar a su casa Donna los recibió con su amabilidad habitual, pero les preguntó por qué venían corriendo así.

 -Hay franceses mamá- le dijo Allan jadeante por la distancia rrecorrida- los vimos matar al campesino Smith.

 -Tenemos que salir de aquí- dijo Doug también jadeando- lo que me pregunto es, ¿para qué vinieron a este pueblo, si es uno de los más pequeños y no hay nada importante aquí?

 -Piensa- le respondió Donna- Este es uno de los pueblos más trabajadores, pues todo lo que hay lo hicimos con nuestras propias manos. Nos quieren para utilizarnos como esclavos.

 ”Ahora bien, ustedes deben huir de aquí. Les empacaré un poco de comida, agua, y un mapa. Yo no puedo ir con ustedes, porque soy muy lenta y si voy nos atraparían muy facilmente. Trataré de ayudar a la gente aquí. Ustedes deben buscar la base del ejército inglés. Está en el mapa, porque tu padre lo trazó para que yo supiera donde estaría.

 ”Encuentren a el ejército para que libere a todos los prisioneros, y recibamos su ayuda. Sé que lo lograrán. Tengan cuidado Los quiero mucho. Suerte. Ahora ¡CORRAN!

Allan y Doug salieron corriendo de la casa. Debían pasar al otro lado del pequeño monte que separaba al pueblo de un espeso bosque. Ahí jamás los encontrarían. Cuando llegaron a la cima vieron que los franceses ya habían entrado al pueblo.

Sin embargo, no podían quedarse allí en la cima, porque creían que los franceses podían enviar a alguien a revisar ahí, por lo que continuaron su camino bajando del monte.

 -¿Tu crees que maten a alguien más, como a Smith?- preguntó Doug.

 -No. -respondió Allan- mataron a Smith sólo para silenciarlo, porque iba a avisarle a todos cuando lo alcanzaron. en todo caso los únicos a los que matarían sería a nosotros.

Así abandonaron a su madre a y a su pueblo, para ir en busca de ayuda con el Ejército Inglés.